La Ciudad Letrada 
12 poemas de CARMEN VALLE
Registro Civil
De dónde viene mi vida
andando tan largo.
Cómo le adjudico sus recuerdos;
por qué nos vemos encontradas.
Yo con un país, un amor isla;
busco y rebusco el planeta
como el baúl de mi bisabuela.
Ella la suerte y su vasija de Mauritania.
Ella también su collar berebere
con apellido canario.
También el más efectivo secreto
de la planta y especia que me dijo,
para conservar los años y la fuerza.
Todas las noches de esa mujer,
todos sus actos de desconcierto,
todas las muertes de sus maridos
y el nacimiento de su única fortuna.
Peregrina de las islas
que reposa mientras ama,
cargo los amuletos en el precio de la sal;
en el olor a locura,
en un corazón de abeja reina,
en una casa flotante y abierta,
con tierra de la Tierra.
Mapa de los sueños
La puerta abre a una segunda puerta falsa;
sin saber si los padres son los niños
o la casa es agua
y volar es más fácil que saber el cómo.
El tiempo es un siempre continuado;
estar en un lugar es otro sitio;
los muertos tienen todas las edades
y los seres más amados son arañas.
Desconocido, amiga, pájaro, silla
saludan al abismo
retozando en una cama.
Si se cuenta no sale
y delicioso contar si es miedo
y más delicioso callar si es deseo.
Mapa para un botín
Podrá no ser el mediodía
ni el largo camino que se otea.
Podremos no encontrar miel suficiente
ni encontrar la Osa Mayor aunque busquemos.
Podremos escudriñar el horizonte
y ni aún frente al mar lo consigamos.
Podrá ser que todo fue un juego lento
en intento de volar cuidando el ala
pero el vértigo de la guerra
aliñado con olores de la selva,
en todos los astilleros construyó barcos piratas.
Zarpan hacia todas las bahías,
de sí mismo el premio de lanzarse,
a encontrar acuerdo mudo
entre el horizonte que se escapa
y una flota de sal que se derrumba.
Esta casa flotante y abierta, ICPR, 2004
Apetito
Vivir frente al mar
para olerlo,
mirarlo al instante del deseo,
oirle el ruidoso silencio,
dormir con él,
caminarle la orilla las violetas tardes,
conocerle los cambios por instinto,
acompañarlo en sus soledades grises y lluviosas,
predecirlo.
No tiene cara contraria
el placer puro y perfecto
del deseo.
De todo da la noche al que la tienta
Ediciones Ricardo Garúa, 1987
Camino
Camino, como quien dice volar,
como quien mira al azul y está en medio de él,
como quien sale de una jaula
que siempre estuvo abierta.
Atrás queda prendido en velas blancas
y adelante contesta todas las preguntas.
Una flecha multiplicada es la marcha con la senda,
una rosa de los vientos en plural decidida.
A dónde voy conmigo y qué busco:
lo que se encuentre andando
y lo que a mí me encuentre.
Cómo decidir con qué quedarme
lo que no se me pierda es lo que es mío.
trashumante (inédito)
Aprendizaje
Camino otra vez,
ahora no es verde ni desértico;
es el camino del resentimiento,
el camino de la duda,
el de no saber sin preguntar
y no saber hacer ni una pregunta.
Cómo,
el cómo es sólo observar;
el qué, quizás una pregunta velada;
el cuándo, cuando
qué más quisiera no cuándos
y cuán pocas cosas son ciertas.
Lo más, estar atento
y mirar y oir y adivinar
y esperar.
trashumante (inédito)
Desobstruido
Sin los ojos.
Sin el espejismo de los ojos.
Sin la tortura de los ojos.
Sin el placer, sin esa gula.
Bajar los párpados,
telón tras el que crecen las fantasías,
antifaz que protege de la confesión,
venda que impide la mirada derrota.
Cerrarlos. No ver.
No ver. Ver con el cuerpo.
El cuerpo. Órgano vidente. Vidente ciego.
Director de ciertas luces, iniciado en distancias,
oficiante de lo no reconocido,
apuntador del instinto.
Veedor.
trashumante (inédito)
Circunnavegación
Bajo seis pisos de escaleras.
Doy doscientos treinta y dos pasos.
Tomo el subterráneo
cuatro días a la semana; llego al mismo lugar.
Veo mucha gente
y casi nunca encuentro a nadie.
Voy y vuelvo
acumulando millas sin mucha recompensa.
Cuando decido quedarme
hago otras vueltas
que se terminan o no,
viajes de descubrimientos o falsos viajes,
otra forma de anular la encallada.
Repetir concibe novedades:
un cometa inesperado, nieve en el verano,
el reencuentro con las ilusiones,
descubrir en la ventana el cacto en flor,
algo.
trashumante (inédito)
Cante tuareg
Un beso
después de los meses que tomó para ese beso,
de los meses cerrados a los besos,
de ese mar de arena que se interpuso entre esos besos,
de los besos que los ojos fueron besos,
de los besos no besos sin in beso,
de los besos mano y beso lejos del beso.
Beso a beso besos
besos nuevos ayer besos mañana
besos hambre besos sed agua
besos besos con besos
besos entre besos más besos
besos y besos y besos.
trashumante (inédito)
Esta página es una llave, una puerta,
es un estado de gravidez,
una promesa.
Es la vuelta al sueño interrumpido
al cuerpo de la palabra que se sabe a punto,
al pájaro cantor que el pecho guarda.
Es el hilo en el laberinto
buscando reencontrarse con la luz,
linterna temblorosa, miedo de la revelación,
llamita que un soplo torna oscura
o que oscura devuelve claridad.
Es un salto al vacío
que lleva un ruego y un mando,
cercar, cazadora, lo que escapa.
Esta página se encierra en una cabina
que queda a miles de pies de altura
que abandona a la luna y su otro lado.
Esta página es un apunte de soledad
y se solaza en flotar
y se sostiene de una luz en un ala.
Esta página pretende no hacer un viaje;
pretende verlo todo de lejos
y asomarse a no llegar.
Esta página se acuesta a dormir
para ver si sueña con un libro
que no tiene prisa ni nombre.
Esta página es un árbol de papel;
es la historia del deseo de escribir,
la historia de acompañarse con un libro
de acompañarse de una voz
que de lejos llega.
Esta página promete, traiciona,
consuela y desespera a su gusto.
Desde siempre es una caja de sorpresas
y pasarla es un juego
con el triunfo o con el olvido.
Pasar la página es un acto de fe
que culmina cuando la página habla
y si no, es una sentencia
de indiferencia perpetua.
Arrancar la página es un acto de amor
o del vándalo odio que nada descubre
encerrado en su violenta oscuridad.
Esta página cambia de colores;
silba y baila con el rojo;
juega al trompo con el verde
y se mece en un columpio con el blanco.
El negro la pone a mirar las estrellas
y el violeta la enseña a recoger uvas para el vino.
Esta página nació un día sin nombre
cuando ni llovía ni soleaba
y el misterio de su origen
ni ella puede descifrarlo, qué más quisiera
que fechas y nombres
y anuncios en los periódicos.
Esta página no se cansa de buscarse,
de encontrarse y se acuesta a descansar
sin miedo a no despertar.
Esta página es un momento de silencio;
es un tributo al oído que descansa;
es la voz que deja paso al pensamiento
pensar y oírse pensando.
Esta página mira por la ventana,
toca y canta en una orquesta callada;
se renueva callando
y hace un largo viaje a pie, en soledad, por el planeta.
Esta página escucha los rumores del humo,
los rumores de las nubes y las piedras.
Esta página escucha el dolor de la mirada,
el miedo del cuerpo y la desesperación de las manos.
Esta página se arma con silencio
para entender por qué se habla.
Esta página es un escalofrío,
es un estado nervioso que no para de andar
ni de sentarse, dar la vuelta
mirar a todas partes y a ninguna,
temblar, agonizar, querer escapar.
Busca un escondite y no lo encuentra,
una salida y no aparece,
un invento contra la ley de gravedad,
un descubrimiento contra las encerronas.
Es un estado de emergencia, una explosión
y una asfixia, unos ojos abiertos que no miran;
una luz que no aclara la noche.
Es el nervio azotado, el valor azotado,
la conciencia, el llanto desgarrado,
el escrúpulo, la entereza, la paciencia,
todo azotado por la guerra.
Esta página compra todo lo que ve
y pide por catálogo todo lo que le ofrecen;
envidia todo lo que no tiene
y tiene todo lo que ya no desea.
Esta página es un periscopio
que persigue las novedades más recientes,
escudriña y apunta a la caza fresca,
da la vuelta y se marcha en su busca.
Es una ilusión de lo no palpado,
de lo que lo promete todo,
de lo perfecto que será todo,
de lo esencial de abrazarlo todo;
para desecharlo todo,
para otra vez codiciarlo todo.
Esta página es una ciudad salvaje
donde habitan el hambre y el sueño.
Despiertos veinticuatro horas,
consumidos por el deseo,
la desesperación de tener o no tener nada
ni en el estómago ni en el futuro.
Es un motor a millas y millas por hora
que llega pero sin saber si será un puerto.
Esta ciudad salvaje
recicla, destripa, destruye;
a veces construye pero ese motor
de no parara, no parar, no parar
son los desastres, la impericia,
los desafueros, los sinsentidos.
Salvaje la ciudad, procura
lavarse la cara y sonreír
pero detrás salta una sin dientes
ni razón para guardarle la espalda
al presidio en que habita.
Esta página no encuentra los zapatos.
¿Tuvo zapatos? ¿Los soñó?
Cruza el mar sin ellos y al llegar
la esperaba la playa, el puerto
y en un segundo los zapatos y otro segundo y no.
Esta página no los encuentra
porque se escapan, porque se esfuman.
Los conmina a aparecer, página mágica
pero no maga. Alquimista tal vez
pero no química.
Esta página sin zapatos,
descalza se aproxima
aunque los guijarros, las astillas,
las espinas, el vidrio;
esta página se decide, zapatos o no.
Esta página todo lo que hace es llover;
llueve a cántaros y encierra en sus casas
a los que iban de paseo.
Inunda calles, jardines y balcones.,
al atrevido baña con furor
debiendo haber esperado a la llovizna.
Esta página llueve y mientras más llueve
más lluvia entra por la ventana
y empieza a colarse por una esquina del techo
denunciando a las hojas estancadas en la azotea.
Esta página no escampa; no tiene intención;
no está en su agenda ni en sus planes futuros.
Lo confirma el informe del tiempo y los huesos.
Esta página era la mejor página
o así lo prometía triunfalista;
brillaba, coqueteaba, prometía.
Esta página era de filigrana de plata
tocada con polvo de estrellas.
Esta página anunciaba el placer;
anunciaba el triunfo de la palabra;
se vanagloriaba de su estilo;
alardeaba de imaginación.
Se escuchaba a sí misma y deliraba;
su canto superaba a las sirenas
y enfermaba a las divas operáticas.
Sería el único licor color de música y palabra.
Esta página, fogonazo de luz,
instante de fósforo,
se ha perdido en la oscuridad del sueño.