4
De celadas
y de errores
nacerá un mapa de acosos
adonde bailan los osos
al son de viejos errores.
Un terrado de dolores
contempla sin esperanza
las dudas de la balanza.
¿Será que la luz disfruta
equivocando la ruta,
donde el ingenuo se lanza?
5
Puedo glosar
la mentira
de un vago día cualquiera,
mariposa o flor, o fiera
que se viste de mentira.
Algo en el círculo gira.
¿Esto brilla? ¿Esto parece
astro nuevo que ahora crece?
¿Viene en grupo o anda suelto?
Cerca pero no revuelto,
canta el pájaro en sus trece.
6
Crees descubrir
lo secreto
donde lo oscuro compite
con el azar y repite
sus modelos en secreto,
tocando un cielo concreto
con manos de la ilusión.
Finje un eco ser canción
nueva, que canta un hermano
y aunque tú te crees sano
te preparan tu poción.
7
A veces
verás la hoz
aparejada a un cintillo.
Escarapela y martillo,
acompañando a la hoz,
suman su fuerza feroz
disfrazada de tristeza
trayéndonos de cabeza
a quienes nos rebelamos
al ver que los mismos amos
vuelven por la misma presa.
8
Silogismos
sin premisa,
conclusiones con premura
mueren de lógica pura,
olvidando la premisa:
misericordia sin misa.
En un nimbo desgana
pesa genios la romana
mientras el burro en su noria
habla en nombre de una historia
que ha quedado sin mañana.
9
¿Cómo
decirle al que cree
todo lo que dice el mal
que no resulta casual
que no se crea que cree?
¿Es prudente y no prevé
que los filos del engaño,
si rápidos en el daño,
no duran eternamente?
Como no limpie su mente
balará con el rebaño.
10
Todo buzo
aquí somete
su derrota escafandra
e inútilmente Casandra
su mal augurio somete.
La verdad puesta en un brete
cuenta que al callar la obliga
el unto de tanta liga
para apresar lo que vuela.
No esperes que se conduela
la polilla de la viga.
11
Lo que
dura y no es rocoso,
lo que calla y no es la muerte,
es la magia que convierte
aun lo frágil en rocoso.
¿Es escenario o es pozo
lo que tanta luz postula?
Esta realidad anula
en mí su declinación
sirviéndome una ilusión
que la lejanía azula.
12
Mira y
muerde, muerde y mira
la envidia. Una cerradura
le pone al aire y con dura
mano golpea y no mira
si lo que mata conspira
o es de males inocente.
Como le teme al relente
del aire que al otro acuna,
irá ladrando a la luna
su verdad, con la que miente.
13
Que el
número funesto
se consagre al egoísmo
que es epicentro del sismo,
constancia de lo funesto.
Zumo amargo denuesto,
serpiente de sin razón,
inocula la desazón
donde aún la vida atropella.
De poco te valdrá ella
si aquél muerde el corazón.
14
El cielo
cuando aparece
a la loma retrepado
y tras árboles brotado,
como más cielo aparece.
¿Quién entonces lo merece
sino el que a diario se asombra
de vivir más, casi sombra,
que lo que una mariposa?
Mirándolo se reposa
y vuelve a amar lo que nombra.
Ida Vitale, " Solo
lunático, desolación legítima", Fractal
n°12, enero-abril,
1999, año 3, volumen IV, pp. 19-34.
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