
ENTREVISTA A MIGUEL ANGEL ZAPATA por Enrique Sánchez Hernani
1."Un pino me habla de la lluvia" es una inusual unidad de poesía lírica dentro de un formato que alude al mundo exterior y a sucesos de tu vida personal. ¿Te sientes aquí incluido dentro de alguna tradición de la poesía peruana?
El mundo exterior ha sido descrito con originalidad por Eguren, y el interior, pero con más intensidad, por Vallejo. Nadie puede eludir estos faros. En el ambiente internacional me interesa la poesía de Francis Ponge por su inusual manera de ver el mundo y los objetos. Piensa también en los jardines de W.S. Merwin. Estos son poetas que me han enseñado como ver el mundo de otra manera. Mis poemas tratan de mostrar el otro lado del jardín. La poesía es un jardín de pinos y de sombras, de agua y el cielo que te escribe. Eso justamente es lo que muestro con humildad en Un pino me habla de la lluvia. Un árbol que tiene voz me cuenta de la bicicleta de mi hijo y de la intensidad de las horas. La alegría es fugaz como la lluvia fina del otoño. Alguien me dijo alguna vez que en Lima no había otoño, por lo tanto no debía hablar del otoño. Que tontería tan grande. El otoño y la primavera están en tu corazón, no son sólo florcillas o árboles secos del aburrimiento. Todos los poetas peruanos, queramos o no, estamos incluidos dentro de la tradición poética peruana, como tampoco nadie puede escapar de la tradición del ciclo de la poesía clásica, por ejemplo. De lo que se trata es de superar esa tradición, dar muerte a los padres, a las vacas sagradas, a las adoradas vacas sagradas que tanto amamos en el Perú, y recrear un nuevo lenguaje que contenga parte de tu espíritu, tus vivencias, y el mundo que te rodea. Es decir, crear un mundo nuevo, totalmente tuyo. El poeta viaja por dentro y por fuera, no es una provincia, sino un universo.
2. Tu larga estancia en los Estados Unidos y en el mundo académico hispano de ese país, ¿ha operado alguna influencia en tu poesía? ¿Hay poetas norteamericanos contemporáneos a los que te sientes cercano?
Siempre las largas estadías en un país extraño influyen en tu obra. Le pasó a Vallejo, a Octavio Paz y a Borges. Le pasa a todo gran poeta. Creo que hay que viajar y viajar. Hay que leer poesía en otras lenguas, traducir su hermosura. En mi caso son los lugares los que marcan cada vez una nueva expresión. Pero prefiero no mencionar nombres de ciudades o países en mis poemas. A veces lo hago. El hecho de vivir en otro país te ayuda a ver el mundo de otra manera. El haber vivido mucho tiempo fuera del Perú me ha hecho sentirme más cerca del Perú. Después de todo tu país es tu familia, y tus buenos amigos. Desde fuera del Perú he viajado por toda América Latina y he conocido mejor a su gente que es nuestra gente. Leo muchísima buena poesía de los Estados Unidos. Creo que es uno de los pocos países con grandes poetas. Uno de mis poetas predilectos es sin duda el raro Theodore Roethke. También me interesa la poesía de Billy Collins y Charles Simic.
3."Un pino me habla...", curiosamente también, no es un libro de desarraigo, tomado esto como confrontación con el Perú, sino de bucólico asentamiento en tu ciudad, Long Island, NY. ¿Dirías que ya eres un poeta de esa comunidad? ¿Cuáles son los lazos vitales y literarios establecidos con esta ciudad norteamericana?
Un poeta no pertenece a ninguna comunidad. Eso sería un suicidio. Hay que ser errante como Darío. Nunca quiero pertenecer a ninguna comunidad: no quiero que me tapen el sol, que me escondan las sombras de todos los árboles de la tierra. Yo vivo en Long Island, la cual es una isla larga que termina en un gran faro a dos horas de mi casa. Estoy rodeado de mar como cuando vivía en Lima. Eso ya es un gran consuelo. No me gustan tanto las ciudades sin mar, con la excepción de Paris y Roma. Aquí en Long Island vivo y trabajo. Aquí doy clases en una universidad privada muy cerca de mi casa. Hay cosas que no puedes evitar viviendo en otro país, pero si quieres, puedes llegar a ser un gran desconocido. Eso me gusta. También puedes aprender a nunca olvidar que eres un latinoamericano, y eso nunca lo he olvidado. Participo activamente en muchas actividades literarias en la zona de Manhattan. Organizo eventos literarios sobre poesía en mi universidad, y de vez en cuando hago lo propio en el Instituto Cervantes de Nueva York. A mi me fascina la pintura, y estoy a media hora en tren del centro de Manhattan. Voy con muchísima frecuencia a cuanta exposición pueda. Nueva York es la ciudad que tiene más museos en el mundo. Algo increíble son los puentes de Nueva York. Recuerda “la eternidad condensada” de que hablaba Hart Crane en su poema al puente de Brooklyn.
4. De los poetas que podrían ser de tu generación en el Perú, ¿te sientes cercano a alguien? ¿Cómo los ves a ellos?
Carlos López Degregori publicó su primer libro en 1978, y lo mejor de su lúcida obra sale a partir de los ochenta. Me identifico mucho con el tipo de poesía que practica López Degregori. No está sólo preocupado en lo “experimental” del lenguaje sino en la experiencia de la vida y la poesía. Hay algunos poetas que piensan ciegamente en el lenguaje como medio de aprendizaje, se llaman neobarrocos, cuando los leo me dan risa sus piruetas. Pertenezco al grupo de poetas que comenzaron a publicar en los ochenta. Este grupo no es una “generación” porque somos poetas muy disímiles. De este grupo destacaría la poesía de José Antonio Mazzotti, Rosella di Paolo, Domingo de Ramos, y Roger Santiváñez. Hay dos poetas que han venido a refrescar la nueva poesía peruana: Cecilia Podestá y Andrea Cabel.
5. Por tu trabajo ensayístico, tú estás muy cerca al quehacer literario peruano. ¿Podrías intentar un breve juicio sobre la poesía última peruana? ¿Hay alguien que llame tu atención particularmente?
La poesía peruana es siempre compleja. Creo que es una de las mejores del mundo hispánico. No es fácil sobrevivir dentro de este espectro lleno de talentos. Hace un par de años publiqué en el portal de Eldígoras (Barcelona) una muestra de la nueva poesía peruana: “Una piedra que suena como un tambor. Novísimos de la poesía peruana”. Ahí incluí a Luis Fernando Chueca, Maurizio Medo, Willy Gómez, Lorenzo Helguero, Miguel Ildefonso, Fred Rohner, Jerónimo Pimentel, Roberto Zariquiey, y Cecilia Podestá. Ahora preparo una nueva edición revisada donde he agregado a José Carlos Irigoyen, Paolo de Lima, y Andrea Cabel.
6. Sé que hay una gran comunidad de poetas peruanos en los EE UU, ¿hay alguna relación creativa entre ustedes? ¿A quiénes frecuentas y por qué?
Estoy siempre en contacto con Isaac Goldemberg, Roger Santiváñez, y José A. Mazzotti. Isaac y José Antonio están en el comité editorial de Hofstra Hispanic Review, donde trabajamos juntos en varios proyectos. Roger publica también en esta revista. A veces hemos leído poesía en Nueva York o en Boston. Hace poco estuvo en mi universidad Lorenzo Helguero leyendo poesía. La pasamos bien. Prefiero frecuentar a poetas que no solo hablen de poesía todo el tiempo, que haya variedad, buena conversación: criollismo, cajón, teatro, cine, damas, fútbol, música clásica, salsa, merengue, buenos vinos tintos, además los poetas aburridos me dan sueño, sobre todo los que siempre andan hablando de sí mismos.
7. La poesía en español escrita en los Estados Unidos, ¿de qué manera influye o es recibida en los medios académicos y entre el público?
La poesía escrita en español tiene un público reducido en ciertos sectores del país. En California, Arizona, Texas, y toda la costa este de los Estados Unidos el lectorado es mayor, debido a la cantidad de hispanos que residen en estas regiones. La poesía en español tiene una buena recepción en los centros académicos, ya que en los departamentos de lenguas extranjeras el español es el idioma más estudiado.
8. ¿Te has decidido a escribir alguna vez poesía en inglés o es algo que descartas totalmente? ¿Por qué?
Nunca he escrito poesía en inglés. Aún sueño en español y así seguirá siendo.
9. ¿Qué poetas peruanos de los que viven en el país despiertan interés en los EE UU? ¿Tú contribuyes a difundir la obra de algún poeta peruano?
Desde que llegué a este país me he dedicado a difundir la poesía no sólo peruana sino latinoamericana. Lo he hecho a través de revistas, congresos, simposios o invitaciones individuales. He hecho ediciones críticas sobre la poesía de Cisneros y Belli que se utilizan en los cursos de poesía en los Estados Unidos. Hay algunos poetas peruanos que son conocidos en los Estados Unidos y se les estudia en las universidades con frecuencia: Carlos Germán Belli, Blanca Varela, Jorge E. Eielson, Antonio Cisneros, y Carmen Ollé. Yo suelo enseñar con frecuencia en mis clases de postrado de poesía latinoamericana a Eielson, Belli, Varela, Cisneros, Hinostroza, y Carmen Ollé.