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viaje a la semilla   

La resemantización del discurso utópico en La Velocidad del Sueño

Prof. Lic. Germán Pitta.

PRESENTACIÓN
En el presente trabajo, se tratará de examinar en qué condiciones es retomado el discurso utópico en tres comunicados del EZLN firmados por elSubcomandante Marcos, y que llevan por título central “La velocidad del
sueño”.
Los proyectos utópicos han estado presentes en distintas etapas de la humanidad. Por eso, se puede hablar de una permanencia de lo utópico comorasgo constitutivo de lo humano a lo largo de su historia. A grandes rasgos,
la utopía es la forma específica que el hombre posee para enfrentarse a la realidad. Ya se trate de leyendas, relatos literarios acerca de una isla perdida en el océano, o de proyectos políticos concretos, toda utopía presenta una descripción de una realidad distinta a la existente. Por esa razón, se puede decir que constituye una forma de pensamiento divergente .
Esta definición supera esa línea peyorativa que quiere ver en la utopía una colección de “bellos sueños” o lugares de evasión imaginativa.
Mi hipótesis central consiste en comprobar cómo el empleo del discurso utópico en los comunicados supone un desplazamiento desde su instrumentalidad política a una funcionalidad más literaria. Esto implica un
traslado desde la función referencial a una función poética . Con esto no se quiere decir que la función referencial quede neutralizada sino que el dispositivo enunciativo de los comunicados emplea dicha función como parte
de su estrategia argumentativa.
Como veremos, el privilegio de la función poética en el manejo del discurso utópico tiene que ver con un anclaje en la retórica posmoderna. Cuando se habla de retórica posmoderna, suponemos no sólo la desintegración de las
visiones totalizadoras sino también, y en consecuencia, la exaltación de la diversidad que es presentada a través de lo que teóricos como J. F. Lyotard denomina juegos de lenguaje .

LOS ELEMENTOS PARATEXTUALES
Desde la publicación de los Palimpsestes la investigación tiene en cuenta los distintos niveles de transtextualidad. Una de ellas, la paratextualidad,fue definida por el crítico francés como la relación que el texto mantiene
con los títulos, subtítulos, prefacios, etc . Los documentos que vamos a abordar fueron producidos en setiembre del 2004 y llevan la firma autoral del Subcomandante Marcos.
Los tres documentos llevan por título central “La velocidad del sueño”. La primera parte se subtitula “Botas”; la segunda parte, “Zapatos, tenis, chanclas, huaraches, zapatillas”; y la tercera parte, “Pies desnudos”.
Todos los documentos desarrollan una reflexión en torno a la posibilidad del sueño, esto es, con la posibilidad de la utopía. Realizar una defensa del sueño constituye un gran desafío teórico, pues se enarbola un principio que
el discurso neoliberal considera caduco. Vale decir, buena parte de la estrategia retórica desplegada apunta a resolver este problema: demostrar la vigencia y vitalidad de aquello que se considera perimido.
Una solución posible aparece perfilada en el título central de los comunicados. La unidad léxica “sueño”, identificada con las utopías sesentistas que buscaban construir un mundo más justo, se vincula a otro
término sustantivo como “velocidad”. Este sintagma nominal tiende a diferir la realización del proyecto utópico, le quita la rotundidad de las locuciones del pasado. Los enunciados de las retóricas revolucionarias eran
más preformativos: la palabra, en tanto acto de habla, buscaba instituir de hecho una determinada realidad . A diferencia de otras retóricas, si bien difiere el llamado a la acción, trata de generar metafóricamente la idea de
búsqueda. Dicha idea se complementa en los desplazamientos metonímicos de los subtítulos. La unidad léxica “Botas”, y sus variantes, posee una dimensión polisémica: por un lado, se vincula a la acción de caminar (y aquí
se podría inferir una reformulación de la metáfora lexicalizada que asocia “camino” con “vida”); y por otro lado, nos remite a otros desplazamientos que destacan el mundo cotidiano de “los de abajo” (ideologema muy trabajado
en los textos y que constituye una reminiscencia de la revolución mexicana).Cada una de estas unidades nos dice mucho acerca de la dirección adoptada en la construcción de la utopía: una búsqueda cotidiana de acuerdo
al ritmo de cada comunidad .

UNA TEXTUALIDAD MÚLTIPLE
Todos los textos responden a la categoría genérica del comunicado. Respecto a su significado, el Diccionario de la Real Academia nos dice lo siguiente: “nota, declaración o parte que se comunica para conocimiento público”. Como tal, el comunicado forma parte de los llamados textos expositivos.
La organización textual de los comunicados del EZLN se diferencia de los comunicados clásicos, porque se puede observar un desborde del género base hacia otros géneros que aparecen con sus marcas propias .
Si nos ponemos a rastrear cada uno de los géneros discursivos, podemos comprobar que en la primera parte, se apela al género narrativo tanto al principio como al final del documento, y la parte central queda sujeta a la
forma ensayística.
La segunda parte presenta la organización siguiente: comienza con un fragmento narrativo, luego introduce el género epistolar, sigue con la forma ensayística presentada esta vez como una especie de declaración de
principios, y hacia el final retoma el código epistolar. La tercera parte emplea el género ensayístico en tres secciones bien diferenciadas, y finaliza con la introducción de un fragmento narrativo.
Al examinar los documentos, se comprueba que los géneros no aparecen mezclados sino de acuerdo al régimen de coexistencia. Cada género es convocado en su condición de fragmento, y aparece incrustado como un
pastiche (recurso propio de la retórica posmoderna).
Dentro de ese fragmentarismo se desliza el discurso utópico. Para comprobar esto se hará un breve seguimiento de la permanencia de lo utópico en los comunicados.
El género narrativo es incorporado retomando la tradición del relato maravilloso o de la fábula (comunicado 1). Generalmente se lo utiliza para presentar a la naturaleza como un espacio ideal de vida conforme a un
lenguaje poético propio de la estética romántica. A estas formas se agregan algunas variantes como ser la inclusión de un lenguaje militar, erótico, coloquial, etc, explorando todas las posibilidades polifónicas. En todos los
casos, este género sugiere la reescritura del tópico de la Edad de Oro, haciendo hincapié en aspectos espirituales que hacen a la sencillez e ingenuidad de sus habitantes . En todas las historias narradas permanece la
idea de fraternidad y sentimiento comunitario. Y de ahí la presencia del lenguaje poético que embellece esa perspectiva de vida.
Desde la forma ensayística se aborda otra característica de los relatos utópicos que consiste en la crítica institucional (procedimiento muy empleado en la literatura del siglo XVIII). Para desarrollar esta crítica,
se aplica la relación léxica de antonimia (sueño/pesadilla), que permite distinguir entre el modelo de sueño perseguido por los zapatistas y el “sueño neoliberal”. De esta forma, el enunciador va construyendo distintos
campos léxicos, esto es, esquemas o guiones cognitivos que permiten legitimar ciertas prácticas . Por un lado, engloba a los lexemas políticos, intelectuales, analistas, y los vincula con ciertas redes léxicas que tienen
valores metafóricos como “bombas financieras”, “disneylandia neoliberal”, “fundamentalismos disfrazados de neo filosofía universal y eterna”, “el club de las caricias mutuas”, “club de fans”, “cortesanos versátiles”, que
suponen una construcción mediática y circense del poder. Por esa razón, el sistema político no se percibe como auténtico porque obedece a otras directivas e impone “desde arriba”. Se habla de un ejercicio antidemocrático
del poder.
Por oposición a esta modalidad se construye otro campo léxico donde confluyen términos provenientes de formaciones discursivas diferentes como las marcas del discurso sesentista reinstaladas en las coordenadas del
relativismo (“El impreciso sueño zapatista”) y acompañadas por algún giro humorístico que retoma los hábitos paródicos del estridentismo mexicano sobre todo en la parodia del discurso televisivo con que se cierra el
comunicado 3. Todos los documentos comienzan con la forma recurrente “Cuál es la velocidad del sueño. No lo sé”, inaugurando toda una retórica de la digresión que tira abajo el dogmatismo de los discursos de derecha e
izquierda, y también contribuye a desmontar la figura del intelectual orientador del pueblo. Desde esa ambigüedad va juntando términos como “colectivo, mundo mejor, resistencia, alternativa, mundo nuevo, ciudadanos
del mundo, humanidad”.

REFLEXIONES FINALES
La resemantización del discurso utópico se vale de los juegos del lenguaje característicos de la retórica posmoderna. Esos juegos operan en dos niveles dentro de lo que se ha dado en llamar “una textualidad múltiple”. Por un lado, la confluencia de varios géneros implica el desplazamiento del documento político hacia dispositivos enunciativos que privilegian los valores estético – literarios. Esta incorporación de los discursos
literarios implica poner en tela de juicio los géneros discursivos tradicionales aptos para la discusión política. Los discursos literarios actúan en el plano de las emociones justo en el momento en que la “razón
política” no resulta creíble.
Por otro lado, en la construcción de la idea de sueño se omite estratégicamente presentarla como “utopía”, porque se la sabe una palabra desacreditada. Sin embargo, la utopía es introducida en el discurso a través
de múltiples desplazamientos sinecdóquicos: la defensa de valores espirituales en torno al ideal de vida comunitario (principio presente en Moro); la introducción de la sátira al sistema político (procedimiento
legado por la literatura del siglo XVIII), y por ultimo, la idea de utopía como alternativa o resistencia. De esta forma, todos estos aspectos formales y léxicos apuntalan la defensa de lo perimido dentro de las coordenadas del
relativismo epistemológico.